"I don’t want to be the person you think of at 3 a.m. when you’re lonely. I want to be the person you think of at 3 p.m. in the middle of a stressed out day, when you need peace."
Frida Kahlo - “Autorretrato de pelona” (1940, óleo sobre lienzo, 40 x 27 cm, MOMA, Nueva York)
Frida Kahlo pintó este autorretrato al poco tiempo de divorciarse de Diego Rivera, tras diez años de azaroso matrimonio. En pleno ataque de furia, se había cortado la larga melena que tanto le gustaba a su marido y orgullosa de su hazaña se presenta al mundo como “pelona”, dedicándole a su ex los versos que vemos arriba del todo, pertenecientes a una canción popular mexicana: “Mira que si te quise, fue por el pelo. Ahora que estás pelona, ya no te quiero”. Ha cambiado su tradicional indumentaria de tehuana, otra de las cosas que le encataba a su esposo, para vestirse con un traje de hombre que le queda enorme (seguramente era de Diego). El suelo de tierra y la silla amarilla en la que está sentada están llenos de mechones de pelo que parecen tener vida propia y nos incomodan visualmente porque no respetan la perspectiva del cuadro (los que están al fondo tienen el mismo tamaño que los que vemos en primer término). A los pies de la silla, a la izquierda, podemos ver una de sus trenzas. La tijera que sujeta en la mano es el arma homicida y la víctima es su melena, descuartizada a sangre fría. Si en vez de mechones negros hubiese pintado manchas de sangre, el efecto habría sido el mismo. La artista ha matado a “la esposa de Diego Rivera” para convertirse en una mujer independiente, de mirada desafiante, que está dispuesta a reclamar su lugar en una sociedad dominada todavía por los hombres.
Frida Kahlo - “Autorretrato de pelona” (1940, óleo sobre lienzo, 40 x 27 cm, MOMA, Nueva York)
Frida Kahlo pintó este autorretrato al poco tiempo de divorciarse de Diego Rivera, tras diez años de azaroso matrimonio. En pleno ataque de furia, se había cortado la larga melena que tanto le gustaba a su marido y orgullosa de su hazaña se presenta al mundo como “pelona”, dedicándole a su ex los versos que vemos arriba del todo, pertenecientes a una canción popular mexicana: “Mira que si te quise, fue por el pelo. Ahora que estás pelona, ya no te quiero”. Ha cambiado su tradicional indumentaria de tehuana, otra de las cosas que le encataba a su esposo, para vestirse con un traje de hombre que le queda enorme (seguramente era de Diego). El suelo de tierra y la silla amarilla en la que está sentada están llenos de mechones de pelo que parecen tener vida propia y nos incomodan visualmente porque no respetan la perspectiva del cuadro (los que están al fondo tienen el mismo tamaño que los que vemos en primer término). A los pies de la silla, a la izquierda, podemos ver una de sus trenzas. La tijera que sujeta en la mano es el arma homicida y la víctima es su melena, descuartizada a sangre fría. Si en vez de mechones negros hubiese pintado manchas de sangre, el efecto habría sido el mismo. La artista ha matado a “la esposa de Diego Rivera” para convertirse en una mujer independiente, de mirada desafiante, que está dispuesta a reclamar su lugar en una sociedad dominada todavía por los hombres.
Frida Kahlo - “Autorretrato de pelona” (1940, óleo sobre lienzo, 40 x 27 cm, MOMA, Nueva York)
Frida Kahlo pintó este autorretrato al poco tiempo de divorciarse de Diego Rivera, tras diez años de azaroso matrimonio. En pleno ataque de furia, se había cortado la larga melena que tanto le gustaba a su marido y orgullosa de su hazaña se presenta al mundo como “pelona”, dedicándole a su ex los versos que vemos arriba del todo, pertenecientes a una canción popular mexicana: “Mira que si te quise, fue por el pelo. Ahora que estás pelona, ya no te quiero”. Ha cambiado su tradicional indumentaria de tehuana, otra de las cosas que le encataba a su esposo, para vestirse con un traje de hombre que le queda enorme (seguramente era de Diego). El suelo de tierra y la silla amarilla en la que está sentada están llenos de mechones de pelo que parecen tener vida propia y nos incomodan visualmente porque no respetan la perspectiva del cuadro (los que están al fondo tienen el mismo tamaño que los que vemos en primer término). A los pies de la silla, a la izquierda, podemos ver una de sus trenzas. La tijera que sujeta en la mano es el arma homicida y la víctima es su melena, descuartizada a sangre fría. Si en vez de mechones negros hubiese pintado manchas de sangre, el efecto habría sido el mismo. La artista ha matado a “la esposa de Diego Rivera” para convertirse en una mujer independiente, de mirada desafiante, que está dispuesta a reclamar su lugar en una sociedad dominada todavía por los hombres.